sábado, 8 de diciembre de 2007

REFORMA EXCLUYENTE Y ANTIDEMOCRÁTICA

A caballo entre las ganas de agandallarse la reforma electoral a favor del gobernador a través de su maquiavélico operador político Armando Chavarría Barrera, y el rechazo de los partidos emergentes; hay una lucha a muerte entre el bipartidismo PRD+PRI, quienes pretenden llevarse todas las canicas de los partidos no alineados: Convergencia, el PAN, Partido del Trabajo, Partido Alianza por Guerrero, con excepción del partido tapete del ejecutivo local, el Verde Ecologista.

Los integrantes de la Mesa de Alto Consenso, compuesta por mafiosos de la política, al servicio del ejecutivo local, pretenden imponer una reforma electoral a modo, excluyente, racista y misógina. Excluyente porque intentan exterminar a los partidos emergentes, y diseñar un bipartidismo PRD+PRI, es decir, los grandes del espectro político en Guerrero, y terminar con las demás oposiciones para que impere un bipartidismo como el que opera en Estados Unidos; también es racista y misógina, porque quieren dejar fuera a las etnias que representan el 10 % de la población, y a las mujeres, que representan el 51 % del electorado guerrerense.

Este jueves 6, a las 3 de la tarde, el secretario de la desmantelada secretaría General de Gobierno, entregó un mamotreto al diputado Marco Antonio Orgániz Ramírez, presidente de la mesa directa, quien no sabía qué hacer cuando se vio con los documentos que tenía en sus manos, es más, no sabía cómo llamarle; lo cierto es que el tiempo se les vino encima, y lo más seguro es que no tendremos reforma electoral para el 31 de diciembre, pero si la tratan de imponer a través del mayoriteo irracional entre el PRD y el PRI, y el palero del Verde; esa reforma no tendrá el consenso del pueblo, que es lo más importante de una reforma, porque sería imponerla casi por la fuerza, lo que sería contraproducente para el bipartidismo PRD+PRI a la hora de los comicios del primer domingo de julio de 2008, porque el pueblo buscaría las opciones de los partidos emergentes, sobre todo Convergencia.

Recordemos cómo a nivel nacional, el pasado miércoles 5, el senador Dante Delgado se opuso terminantemente a las reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), aunque a la hora de los votos se impuso la tripartidocracia que integran el PAN+PRI+PRD a nivel nacional. Sin embargo, el sol azteca se dividió y una fracción, la lopezobradorista, voto en contra, aliándose a Convergencia y al Partido del Trabajo. Pero la tripleta del mal, no puede aún cantar victoria, porque los partidos emergentes interpondrán un recurso de inconstitucionalidad contra la reforma regresiva, engendro de la tripartidocracia; un recurso que también pudieran interponer los partidos no alineados, aquí en Guerrero si el bipartidismo PRD+PRI, lo que equivale decir: (Zeferino Torreblanca Galindo + Rubén Figueroa Alcocer), se impusieran a través del mayoriteo irracional en el Congreso del Estado. Podrán interponer ese recurso. Por cierto, la diputada de Convergencia, María Guadalupe Pérez Urbina, señaló que no hay condiciones para la reforma electoral (Novedades Acapulco, jueves 6 de diciembre, 2007). Porque es una iniciativa de reforma electoral diseñada desde el poder del gobierno del Estado, en alianza con los dos partidos: PRD y PRI, pero con ausencia de los partidos emergentes y de la sociedad civil.

Los disensos de la iniciativa de Decreto de la reforma a la Constitución Política del Estado de Guerrero, en materia electoral, como son: la asignación de diputados por la vía proporcional; el rechazo del gobernador a no someterse a la homologación el mismo día de los comicios de diputados y presidencias municipales porque pretende permanecer los seis años en el poder, cuando a todas luces no ha sabido gobernar con eficiencia y honestidad; la permanencia o no de los Consejos Municipales; la falta de equidad de género; la exclusión de las etnias; la conveniencia o no de que haya una doble lista de las propuestas de diputados y regidores, pesan más que los consensos; porque los disensos en una democracia de calidad son más importantes que los consensos, sólo que los integrantes de la Mesa de Alto Consenso ignoran la teoría del consenso.

La estrategia perredista y priista de lavarse la cara ante la opinión pública, no será posible, porque la sociedad guerrerense exige una democracia participativa, realmente democrática, incluyente y progresista.

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