jueves, 21 de junio de 2007

CORTE DE CAJA DE LA 58 LEGISLATURA

El pasado 15 de mayo, la actual 58 Legislatura local, cumplió el 50 por ciento de su tiempo, se encuentra a medio camino del trienio: 2005-2008. Desafortunadamente, al interior del Congreso, no hay ninguna Comisión ni Institución que analicen con objetividad y profesionalismo el trabajo realizado ni el que falta por hacer. Es un Poder Legislativo dominado por 24 diputados del PRD, de un total de 46, pero a su vez dominado hasta ahora por Armando Chavarría Barrera, debido a que el diputado Carlos Reyes Torres, fue impuesto desde un principio por el secretario General de Gobierno. Todos conocen el perfil del grupo de Chavarría: bajo nivel académico, grillos marrulleros, ineficientes y dudosa honestidad; es decir, todos a ras de suelo.

Atrapados en la coyuntura, los bomberos de la clase política [el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo y su grupo de empresarios, quienes hacen cogobierno con priistas de René Juárez Cisneros y Rubén Figueroa Alcocer, con las herencias de Elba Esther Gordillo en la Secretaría de Educación Guerrero, con José Luis González de la Vega Otero; y la influencia de Florencio Salazar Adame con Armando Ríos Pitter, secretario de Desarrollo Rural], y una débil oposición del PRI con sólo 13 diputados profundamente divididos. El juego perverso de un Congreso miniatura por la falta de liderazgo de quienes se supone que lo conducen en su interior y fuera de él, rehén de burócratas y vividores; la arrogancia de la mayoría de los diputados del PRD, que aún creen que están montados en la cresta del poder; pero que la realidad es otra.

La productividad de una legislatura se mide no por la cantidad de leyes aprobadas, sino por su calidad; leyes que realmente favorezcan la calidad de vida y el desarrollo social, económico y político de la sociedad. También se mide por el equilibrio y la dignidad que proyecta el Legislativo frente al Ejecutivo, a quien debe supervisarlo para que haya un real equilibrio de poderes como teorizó Montesquieu en su momento.

Sin embargo, a un año y medio de que llegó el PRD por primera vez a la mayoría en el Congreso del Estado, se ve sin brújula ni plan de vuelo, sin balance ni proyecto. Al interior del sol azteca y del Congreso hay dos corrientes, Polo Guerrerense de Izquierda de Chavarría, representada por Carlos Reyes Torres, un legislador de baja estatura intelectual, sin honestidad; y la corriente zeferinista representada por el diputado Fernando Donoso Pérez; y un solitario diputado que le hace la vida imposible a los dos grupos, el diputado Ramiro Solorio Almazán, quien señaló en la sesión del Congreso el pasado 5 de junio, el uso faccioso del poder de Zeferino Torreblanca Galindo, para beneficiar con grandes negocios a su familia y amigos, acusación que está por investigarse.

Las izquierdas las hizo el PRD, y lejos de juntarlas las separó. Se trata de corrientes internas, ese amplio espectro de sectas, tribus, clanes y facciones que forman la fauna perredista. Política tribal que define la correlación de fuerzas, que suma y resta posibilidades de triunfo, que da cohesión y al mismo tiempo, desgasta al partido.

El PRD escogió un mal año para nacer: justo en los funerales del Socialismo Real. No sólo han sido sus contradicciones domésticas las que han conducido al perredismo a una profunda crisis, sino por su composición interna: ex guerrilleros, ex priistas, ex trotskystas, ex comunistas, ex ceuístas, entre otros oportunistas y vividores, que no tienen la menor idea de que es la teoría del socialismo y de cómo ejercer el poder con esta doctrina del socialismo fundado por Carlos Marx y Federico Engels, seguido de Lenin y Gramsci.

Como el PRD y el PRI se ven imposibilitados para articular un proyecto de partido y de gobierno, el próximo proceso electoral de diputados y presidencias municipales para el 2008, tendrá que surgir una nueva fuerza política que sustituya a las dos primeras, y esa puede ser Convergencia con el carisma personal del senador Luis Walton Aburto, el nuevo liderazgo de Efraín Ramos Ramírez, el trabajo fecundo de la diputada María Guadalupe Pérez Urbina, la reciente afiliación del ex dirigente del Frente Cívico de Acapulco al partido naranja del ingeniero Joel García Lozano, entre otros nuevos prospectos y proyectos que pronto se echarán andar para fortalecer a Convergencia, para que su líder moral triunfe en el 2008 en la alcaldía de Acapulco y la posibilidad de lograr la mayoría en el Congreso del Estado.

Llegó la hora de que los diputados entiendan que no son “sabelotodo”, que deben auxiliarse para su trabajo de asesores y secretarios técnicos profesionales para que mejoren su trabajo para el bienestar de los guerrerenses y de la misma 58 Legislatura. Llegó la hora de poner a prueba la civilidad del perredismo, su capacidad de jugar a la buena, y otros, controlar al priista que aún llevan dentro, pensando ingenuamente que aún siguen en el tricolor.

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